15/12/07

Esta cosa nuestra (Parte II)

Ya hemos hablado sobre los orígenes del mundo de la mafia y como comenzó a asentarse en la ciudad de Nueva York, así como de su estructura básica y su retrato en la literatura y en el cine. Es obvio que la histriónica ficción y el dramatismo es una mina de cara a la venta en taquilla o para lograr que un libro sea un 'Best Seller' pero no podemos discutir que el mundo de las mafias italoamericanas han dejado un sello real en la sociedad que perdurará por muchos años.

Escapando de estereotipos baratos, es imprescindible hablar de los tres grandes mafiosos de la historia de la 'Cosa nostra' en los Estados Unidos. Los tres jefes más famosos de las familias que controlaban los negocios turbios basándose en las leyes del honor ya mencionadas. El primero de ellos, y quizá el hombre que comenzó a dar un rumbo concreto a esta organización criminal ha sido Salvatore Lucania, uno de los más crueles y poderosos líderes que han brotado de las calles de Nueva York, llegando a estas a principios del siglo XX. Pero no fue sencillo su ascenso al trono. Tras salvarse de una muerte casi segura en un atentado perpetrado por unos policías en 1929, se unió a Maranzano para liquidar a los jefes del crimen organizado de la ciudad, crear las cinco familias y proclamar a este último "capo di tutti i capi", jefe de jefes. Como era de esperar, "Lucky" no quiso quedarse atrás y liquidó cuando pudo a Maranzano para ascender al poder, del que caería más tarde cuando fue cazado por el gobierno federal, con el que pactó ayuda para la invasión aliada en Sicilia siendo deportado a Roma, para morir de un infarto años después.

Otro de los grandes jefes de la "Cosa Nostra" ha sido el ya mítico Al Capone, uno de los más mediáticos gangsters de la época. Habiendo conocido a Lucania, perpetró sus fechorías en Brooklyn hasta 1919, cuando se trasladó a las calles de Chicago para tomar el control. Aunque los asesinatos en su haber y el tráfico ilegal de alcohol durante la ley seca serían suficiente motivo para encarcelarlo, la escasez de pruebas en su contra obligó a las autoridades a buscar otra vía para procesarlo: evasión de impuestos. Así fue como Elliot Ness cazó a otro de los grandes líderes de la Mafia, caso fenomenalmente retratado en "Los intocables de Elliot Ness - Brian de Palma, 1987". Capone acabaría muriendo en Florida, libre tras pasar años en Alcatraz, sumido en la absoluta demencia.
Y para concluir, no podemos dejar de hablar del último gran mafioso, el último de los grandes líderes de las cinco familias: John Gotti. Nacido en el Bronx en 1940 se inició en la Mafia en 1966 para pasar a ser el capo de la familia Gambino en 1985. Frío y escurridizo, acabó siendo cazado por la policía a través de unas escuchas con micrófono en uno de sus apartamentos. Condenado a cadena perpetua Gotti nombró a su hijo como sucesor, que no consiguió hacer honor al nombre de su padre y acabó declarándose culpable de delitos federales.

Gotti sucumbió años más tarde al cáncer. Sus ínfulas en vida se reflejaron también en la muerte: al ataúd de bronce macizo le siguió una caravana de más de cien coches y limusinas que se desplazó desde su casa de Queens hasta el cementerio. Así desapareció el último de los grandes capos, dejando en decadencia a las mafias italianas en el país de las oportunidades.

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