26/2/09

Un jueves cualquiera

Cuando no se tiene nada que contar es mejor estar callado. Suelo seguir esa norma, a pesar de los epítetos con los que soy condecorado al hacerlo. No obstante, mi espontánea impertinencia me obliga a quebrar el mortecino silencio de la palabra escrita del 'blog' para poder dar rienda suelta a mis ganas de escribir desaliñadas por la falta de inspiración.

Los pasados días, marcados por el sol han sido plaza para la carnavalesca y la concupiscencia, ofreciendo un vacuo espacio entre las responsabilidades, tanto para relajarse como para excederse, que suele ser más habitual. Entre tanto, mi vanidad me arrastró de nuevo a la devoción por el cine y en particular por ese hombre viejo y feo, con cara de duro, que convertido en un abuelo con los pantalones muy por encima de la cintura, sigue inspirando respeto con sus facciones marcadas y sus ojos de acero azulado. Clint nos regala, una vez más, dos piezas de cine de primer nivel: Gran Torino y El Intercambio. Dos películas mucho más que recomendables para esas tardes de lunes, viernes o sábado que quedan olvidadas en una siesta o una sesión de caja tonta.

En cualquier caso, la inspiración sigue sin aparecer, paso los días como las noches, sin trabajar demasiado, sin descansar demasiado, a caballo entre el sueño y la conciencia las veinticuatro horas del día. No divago, musito mentalmente.

Pido disculpas por enturbiar el ambiente de paz que reinaba sobre el fondo negro. La próxima vez os contaré algo de verdad. De verdad de la buena.

PD: Sólo el xilófono me aupa en tardes así.




18/2/09

Divangando

Las últimas semanas se han caracterizado por el vaivén al que se ha visto sometida mi vida en general. Del la ciclópea desesperación de los exámenes a los paseos mansos y atentos por Barcelona. Ahora, con nuevas ocupaciones a la vista, en esta interfase de transición aprovecho tanto para escribir en el blog como para divagar en soledad, mirando al mar o con la cabeza en la almohada.

Divagando me di cuenta que faltan unos días para que se entreguen los Oscar, esos premios que todos odian por su comercialidad y sin embargo la mayoría se rinden a los premiados. Una de las películas estrella, con trece nominaciones es "El curioso caso de Benjamin Button", una de esas joyas que surgen de cuando en vez de las humeantes factorías de Hollywood. No obstante, no todo son Oscars. Sin entrar en detalles que quedarán para otra ocasión, me resulta imprescindible destacar "The Fall" como una maravilla del cine, un homenaje a la gran pantalla, al buen gusto y al dominio de un arte capaz de encogernos el estómago y erizarnos la piel.

Divagando también descubrí que mis días en Barcelona fueron el espejo de los días que nunca tuve en ningún otro lado. Una desetiquetada realidad tan etérea como breve, pero que vuelve a entonar la llamada del deseo y las aspiraciones. Los paseos por las callejuelas confusas y grises o las brisas desde lo alto de las casas de dragones bordados dejan huella. Barcelona, sigues en mi lista.

Tiempo para divagar nunca falta. Divagar es aprender, corregir, entender... sin compromiso ni fundamento, pero tan eficaz como un orvallo permanente que llena de vida un campo seco y sediento.

Y así, divagando, pasa un día más.

Notas del autor:
  • Me gusta Saramago
  • Me gusta el sol tanto como la lluvia
  • Me gusta que me guste lo que me gusta.

13/2/09

3/2/09

Después de la tormenta...

...llega la calma.

Y nada tan cierto.

En el punto de mira: dormir bien, disfrutar del cine, saborear Barcelona y relajarme por casi dos semanas. Luego, a intentar reconstruir los destrozos del temporal.

Desde luego, James Taylor ayuda.