31/10/08

Cicatería intelectual

Deportes, televisión, parejas. Los tres grandes placeres del vulgo que acaparan todo el espectro intelectual al que aspiramos. Tres placeres irresistiblemente eficaces y esenciales, que se extienden a través de la sociedad como una neblina densa y gélida y bullen entre el populacho con ponzoñoso rigor. La gente, en definitiva, es idiota.

Cada día me resulta más complicado encontrar entre la gran masa social de mi entorno más o menos cercano a gente que se escape de los patrones preformados de estilo, interés y gusto. La sociedad se estandariza como cualquier proceso productivo y se modifica en función del negocio requerido, generando elementos idénticos, sencillos, de usar y tirar, que funcionan sin complejidad, no se quejan demasiado y son fáciles de sustituir o modificar. Una palestina, una camisa rosa, un grueso anillo dorado, una camiseta o un peinado generan un denso campo gravitatorio para masas encefálicas vacías que caen atrapados como moscas. Desde camisetas del Ché hasta cocodrilos estampados en un fondo rosa, se ha perdido el estilo, la originalidad, la evocación de lo genuino.

Desde los neófitos lechuguinos con un severo déficit de autosuficiencia y unos hormonados niveles de ignorancia hasta los veteranos y consolidados elementos 'auténticos' de la moda en cuestión, la falta de interés por lo espiritual y lo fecundo se extiende por la sociedad como una mala peste, un mal olor en una habitación sin salida, un cadáver bajo el sofá.

Leer un libro, ver una buena película, aprender un idioma, sentarse ante el mar, un amanecer, relajarse y tan solo pensar, charlar, una buena canción, viajar, soñar despierto y sobre todo, tener ambiciones intelectuales son los pilares básicos de una dieta sana para el alma, que cada día, un autobús, una cola en la panadería o un 'pub' nos enseña que está más descuidada y marchita, renegada a la mediocridad y al olvido, al desaliento y a la muerte.

Y aquí estoy yo, siendo incluso peor.

20/10/08

La perla de África

En general la gente no quiere ni oír hablar de este viaje por miedo, comúnmente sustentado en la ignorancia, y los que queremos ansiosamente poder descubrir la magia del corazón de África, lo hacemos con inconsciencia. La perla de África es Uganda, un país del centro de África que contiene todo lo que el continente africano ofrece: naturaleza salvaje en estado puro. Intentaré con esta entrada despertar vuestra curiosidad y al menos daros otra idea del continente africano, que no siempre se reduce a enfermedades y guerra.

Uganda está situado en el centro de África, lindante con otras naciones africanas como Kenya, Sudán, Congo, Ruanda y Tanzania, con quien comparte el Lago Victoria. Sus dos principales ciudades son Kampala y Entebbe. Posee algo menos de treinta millones de habitantes que hablán inglés y swahili como lenguas oficiales. Es un país con un régimen democrático y es de los más estables del continente, aunque existen conflictos en vías de solución con grupos armados en el norte del país.
¿Qué se nos ha perdido en Uganda? Posiblemente nada. Posiblemente el viajar a Uganda sea una de esas locuras pasajeras que van y vienen y que, generalmente, quedan perdidas y olvidadas con el tiempo y la distancia. Pero lo cierto que es difícil negar la belleza y el atractivo del continente africano, cuna de la raza humana y último bastión de una naturaleza salvaje y anacrónica que persiste en la lucha contra la mano del hombre. Desde las "Murchison Falls" donde el Nilo se comprime en unos pocos metros dando lugar a la mayor fuerza hidráulica natural del planeta, hasta el parque nacional "Queen Elizabeth", la visión que ofrece el país africano no tiene comparación.

Otro de los grandes atractivos es la visita a los gorilas. Contratando los permisos con mucha antelación y tras una caminata a la montaña de tres o cuatro horas, se llega a localizar a los gorilas de montaña, en estado salvaje y ver a un pariente lejano del hombre (de unos más lejanos que de otros, pero eso es otra historia) y disfrutar de su ambigua compañía durante una hora. El viaje es caro, duro, cansino y largo, pero cuando África llama, el corazón responde.

Si el dormir en un campamento en pleno parque nacional con las estrellas como único techo y al despertar poder ver el saludo al sol de un grupo de elefantes o jirafas a una decena de metros no es suficiente atractivo para viajar, entonces es obvio que el viaje poco significa para ti. Para mi, ¿qué se me ha perdido en Uganda? La respuesta es... Uganda.

12/10/08

Autobuses, libros y notas musicales.

19:02, bajando el ascensor pienso que voy a perder el bus, pero la sobriedad de la esperanza me dice que no, que "voy sobrado". Cuando veo casi en el horizonte de la grisácea avenida de la Florida una forma verde y blanca, que se aleja como un elefante en temporizada estampida quiero creer que no es un '11' el número que identifica al autobús. Quizá un tardío 'C5' o un siempre impredecible '29'. No.

Una vez perdido el bus de rigor, la sucesión de eventos que llevan a coger una conexión decente en algún otro lugar fluctúa entre las prisas y el ridículo al sondear como un pato mareado la mejor opción para llegar a mi educativo destino. Mientras, en mi 'jukebox' (ya sabéis un sinónimo de MP3) sonaba el genial Jazz de Charlie Parker y Miles Davis. Una maravillosa combinación viva desde los años 40, que recopila lo mejor de los duetos de dos de los más grandes genios del Jazz clásico.
Cuando acabó el disco, el mastodóntico vehículo seguía arrastrándose penosamente por las enrevesadas calles de Vigo, y automáticamente la electrónica hizo dispararse el otro disco de otro de los grandes. Louis Amstrong. No es ni el de la luna ni el de la bici. Ni Neil ni Lance, es el genuino. A ritmo de su voz potente y retorcida y de la potencia suave y alegre de su trompeta la tarde continuó hasta la llegada a una calle de cuyo nombre...

La vuelta a casa se preveía dura, aburrida, martirizante y sobre todo, lenta. Pero... ¡sorpresa! Un libro se escondía en mi macuto, y fue así como acompañado por El Lobo Estepario, llegué a casa con un hervidero en la mente de profundas y complejas reflexiones, con un halo de una felicidad infinita que se esconde en la tragedia y la miseria de Henry Haller.

Con eso os dejo unas ideas para que las toméis como gustéis: preferiblemente con un café y un sofá.

Hasta la próxima.

10/10/08

Viernes, 10 de Octubre.

La calle Florida se extiende ante mi ventana, temblorosa por lo que cuentan desde el ayuntamiento. Los árboles perennes de siempre siguen donde siempre y los tortuosos 'Vitrasa' van y vienen con un paso relajado y cansino.

Hace ya casi medio año que el 'blog' cerró sus puertas aplastado por el aburrimiento, la pereza y la desidia. En este tiempo poco ha cambiado aunque sucediesen muchas cosas. Las vueltas que da la vida volvieron a su punto de partida y me sentaron frente a mi pálida pantalla para volver a escribir en el blog. He dejado atrás muchos exámenes, muchos kilómetros y una buena dosis de perogrulladas de medio pelo o de pelo y medio.

Mi humilde cámara sacó algunas nuevas fotos, desde las costas pedregosas de los populares escondrijos de Asturias, hasta la tierra del derroche y el consumo, dónde la mañana es un azulado tapiz de estrellas y el anochecer se confunde con franjas rojas y blancas.
Photobucket
En cualquier caso, el blog vuelve a estar abierto para los que deseen perder el poco tiempo que cuesta pasear por estas praderas de estulticia y vanidad. Espero que con mejor futuro y empeño que la pasada experiencia.

Bienvenidos de nuevo.